Monday, Oct. 18, 2021

Caspe desconocido y oculto: el poblado y la necrópolis de la Corraliza de Rayes

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23 Jun ’15

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Caspe desconocido y oculto: el poblado y la necrópolis de la Corraliza de Rayes

 

Hoy en nuestra sección sobre rincones y aspectos poco conocidos de Caspe hablamos de la Corraliza de Rayes. Merece la pena acercarse al lugar y contemplar sus estructuras tumulares.

Entre el importante conjunto de antiguos testimonios sobre la presencia humana desde la Prehistoria hasta el periodo romano en el entorno de las zonas endorreicas de la laguna de La Estanca y la balsa Palerma de Caspe, encontramos muy próximos a la primera, la necrópolis y los poblados de La Corraliza de Rayes.

Fueron descubiertos para el mundo de la arqueología científica por el equipo dirigido por Andrés Álvarez y Alberto Bachiller en el verano de 1986.

A la altura del cruce de los caminos del Pallaruelo y el de la estación de ferrocarril de Chiprana, sobre una colina inmediata al sur, en las tareas de campo de 1987, se determinó la existencia de un primer asentamiento del Bronce Final, muy alterado por las tareas agrícolas actuales. Una vez abandonado, y ya en la Primera Edad del Hierro (en torno al siglo VII a.C.), sobre la cima del relieve, se volvió a establecer otro más defendible. Sus moradores, como era costumbre en aquellos años, fueron enterrando las cenizas de sus difuntos en un pequeño cementerio situado en el extremo septentrional de la elevación.

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A pesar de los destrozos causados por el paso del tiempo, se pudieron documentar ocho estructuras funerarias. Entre ellas los túmulos circulares son mayoritarios, con un diámetro que varía entre los 2 y 4,55 m. Uno de ellos, el mayor, cuenta con un tambor construido, cuya pared externa conservaba hasta tres hiladas de mampostería y a sus pies un zócalo. Otro que debió ser similar, conserva dos anillos delimitadores concéntricos y el resto son circulares aunque de menor alzado y con un solo anillo. Los rellenos son siempre de piedras y tierra echadas sin ningún orden. Ninguno presentaba en su interior una cista de piedra diferenciada, en la que se depositarían las vasijas que contenían los huesos quemados y ajuares, como las habituales en el mismo tipo de estructuras en el área del Guadalope y del Matarraña. En este aspecto pudieron ser más similares a los recientemente publicados de El Cabo, aguas arriba del Arroyo del Regallo, en el término turolense de Andorra. A pesar de ello sí que aparecieron dos cistas aisladas en el terreno inmediato. También se halló un túmulo más de planta cuadrada.

La Corraliza de Rayes constituye un buen ejemplo de los momentos en que los antiguos habitantes del Bajo Aragón se asentaron definitivamente en el marco de una expansión poblacional, que llevaría aparejada una intensa ocupación mediante pequeños núcleos dispersos pero cercanos. A la par, y como testimonian sus necrópolis, la sociedad comenzaría a segmentarse, diferenciándose por motivos culturales, de prestigio y económicos una parte de sus miembros, lo que les permitió construir sus tumbas particulares.

Necrópolis de la Corraliza de Rayes

 

Necrópolis de la Corraliza de Rayes

 

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