{"id":13612,"date":"2016-04-20T00:01:43","date_gmt":"2016-04-19T22:01:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.bajoaragonesa.org\/elagitador\/?p=13612"},"modified":"2016-04-06T19:18:58","modified_gmt":"2016-04-06T17:18:58","slug":"la-guerra-los-treinta-anos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.bajoaragonesa.org\/elagitador\/la-guerra-los-treinta-anos\/","title":{"rendered":"La Guerra de los Treinta A\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Hoy viajamos de nuevo hasta la Edad Moderna para detenernos en un episodio clave durante la misma: La Guerra de los Treinta a\u00f1os, un enfrentamiento multinacional que asol\u00f3 el Imperio entre 1618 y 1648. Fue esta larga guerra un gran conflicto europeo \u2013aunque en origen fue una guerra alemana- con repercusiones y escenarios que se extendieron a los dem\u00e1s continentes. \u00a0La reactivaci\u00f3n de las disputas religiosas hab\u00eda reducido a cenizas la llamada <em>Pax hisp\u00e1nica<\/em> impulsada por Felipe III tras el belicoso final del reinado de su padre. As\u00ed, los acuerdos suscritos por la monarqu\u00eda hispana con Francia (Vervins, 1598) e Inglaterra (Londres, 1604), sumados a la Tregua de los Doce A\u00f1os en el escenario de los Pa\u00edses Bajos (1609), no hab\u00edan hecho m\u00e1s que enterrar los viejos problemas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>A partir de 1616<\/strong> se produjo un acelerado rearme militar, pol\u00edtico e ideol\u00f3gico en la mayor\u00eda de los gobiernos europeos. Los partidarios de la paz dejan paso a hombres m\u00e1s ambiciosos y temerarios, como el conde-duque de Olivares. Por otro lado, todos los conflictos que estallan en este periodo se hallan vinculados y aunaban m\u00faltiples intereses pol\u00edticos, din\u00e1sticos, ideol\u00f3gicos, confesionales y econ\u00f3micos, porque la religi\u00f3n contribuy\u00f3 a justificar ideol\u00f3gicamente las alianzas y marc\u00f3 incluso la separaci\u00f3n de las dos sedes donde se negociaron las paces. Pero en general el factor confesional fue un instrumento al servicio de la propaganda pol\u00edtica o los intereses din\u00e1sticos. En esta larga guerra se dar\u00e1n cita las viejas rivalidades: Dinamarca vs Suecia (se revelar\u00e1 la pol\u00edtica expansionista sueca); Francia y la Casa de Austria; Espa\u00f1a vs las Provincias Unidas; el conflicto interno del Sacro Imperio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Antecedentes: <\/strong>Durante el \u00faltimo cuarto del siglo XVI la expansi\u00f3n del protestantismo en el Sacro Imperio y en los territorios patrimoniales de los Habsburgo fue notable y motiv\u00f3 una actitud intransigente en el emperador Rodolfo II y la dinast\u00eda de Baviera. Se tomaron medidas antiprotestantes que provocaron malestar y revueltas. La Dieta de Ratisbona (1608) fracas\u00f3. En ese marco, pr\u00edncipes luteranos y el <strong>elector del Palatinado<\/strong>, Federico V, fundaron la <strong>Uni\u00f3n Protestante<\/strong>. El temor de los cat\u00f3licos al conflicto sucesorio en varios principados renanos sumado a una hipot\u00e9tica ayuda extranjera a los protestantes, condujeron a la <strong>Liga Cat\u00f3lica<\/strong> (1609) liderada por el <strong>duque de Baviera<\/strong>. Y en efecto, una hija de Jacobo I cas\u00f3 con el elector del Palatinado, Federico V, (1611) y al a\u00f1o siguiente se firmaba una alianza defensiva entre Gran Breta\u00f1a y la Uni\u00f3n Protestante mientras el rey ingl\u00e9s apoyaba diplom\u00e1ticamente a las Provincias Unidas y a Cristian IV de Dinamarca, ambos protestantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, el conflicto h\u00fangaro termin\u00f3 con Mat\u00edas como soberano de Hungr\u00eda, Moravia y Austria y Rodolfo II dominando solo Bohemia, Silesia y Lusacia hasta su muerte en 1612. Esta crisis y la precaria salud mental del emperador propiciaron importantes concesiones a los protestantes. Todas estas confrontaciones pol\u00edticas y religiosas obstaculizaron el normal funcionamiento de las instituciones comunes del Sacro Imperio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Bohemia y la ofensiva cat\u00f3lica<\/strong>. El reino de Bohemia (actualmente forma parte de la Rep. Checa), elector en el Imperio, era una pieza clave para la estabilidad y seguridad del imperio y la supremac\u00eda cat\u00f3lica. Adem\u00e1s, contaba con importantes recursos financieros. Felipe III renunci\u00f3 a la corona de Bohemia y Hungr\u00eda (era un compromiso demasiado arriesgado) y favoreci\u00f3 la elecci\u00f3n del archiduque Fernando entre 1617 y 1618. Pero Fernando era un claro absolutista y contrareformista. Pronto sus medidas fomentaron la oposici\u00f3n formada por nobleza y burgues\u00eda: tras la asamblea de Praga de 1618 se produjo la violenta \u201cdefenestraci\u00f3n de Praga\u201d. Sobre la base de la Carta de Majestad los rebeldes de la corona bohemia constituyeron gobierno (proclamaron rey a Federico V) y ej\u00e9rcito comandado por Matthias von Thurn. Los ej\u00e9rcitos rebeldes e imperial fueron aumentando (como ejemplo, llegaron refuerzos espa\u00f1oles de Frandes e Italia). <strong>En poco tiempo se desataron importantes acontecimientos<\/strong>: 1. derrotas rebeldes; 2. muerte del emperador Mat\u00edas en 1619; 3. Los Estados Generales de Bohemia deponen a Fernando y nombran al calvinista elector del Palatinado, desafiando al Imperio y a Espa\u00f1a; 4. Campa\u00f1a del pr\u00edncipe de Transilvania en Hungr\u00eda y Viena, que asedia y pero es frenado por Polonia; 5. Felipe III se decide -para solucionar pronto la crisis y poderse ocupar de los PB donde iba a vencer la tregua-, ocupar el Palatinado renano con Ambrosio Sp\u00ednola a la cabeza y apoyar al ej\u00e9rcito de la Liga Cat\u00f3lica; 6. Victoria cat\u00f3lica en la <strong>Batalla de la Monta\u00f1a Blanca<\/strong> (1620) que puso fin a la rebeld\u00eda en Bohemia, con graves consecuencias econ\u00f3micas y religiosas en Bohemia, donde se instaur\u00f3 un r\u00e9gimen absolutista. Adem\u00e1s, Federico V, el yerno de Jacobo I, <strong>perdi\u00f3 el Palatinado<\/strong> (al oeste de Alemania).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las derrotas protestantes en Alemania y la progresiva expansi\u00f3n sueca en el B\u00e1ltico oriental, propiciaron una mayor implicaci\u00f3n de <strong>Cristi\u00e1n IV de Dinamarca-Noruega<\/strong>, quien contaba con asiento en las dietas imperiales (era duque de Holstein), ten\u00eda un papel determinante en la Baja Sajonia y administraba varios importantes obispados secularizados, como el de Bremen. Pero esta primera intervenci\u00f3n se saldar\u00eda con la derrota en Lutter (1626).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El a\u00f1o 1625<\/strong> trajo excelentes noticias para Espa\u00f1a: mor\u00edan Jacobo I de Inglaterra y el estat\u00fader Mauricio de Nassau mientras los franceses de replegaban. Poco despu\u00e9s, comenzaba a ganar protagonismo Wallenstein quien con un ej\u00e9rcito de mercenarios conseguir\u00eda importantes victorias imperiales. A pesar de la uni\u00f3n de fuerzas entre Dinamarca y Suecia (Gustavo Adolfo II de Suecia hab\u00eda estado al margen por su enfrentamiento con Polonia), Dinamarca cedi\u00f3 a la presi\u00f3n y firm\u00f3 unilateralmente la <strong>Paz de L\u00fcbeck (1629)<\/strong>, que puso fin a la primera fase de la gran guerra europea. La victoria del bando cat\u00f3lico e imperial hab\u00eda sido clara, pero no pudo extenderse a un dominio claro en el B\u00e1ltico. Ese mismo a\u00f1o el emperador Fernando II promulg\u00f3 el <strong>Edicto de Restituci\u00f3n<\/strong> de los bienes cat\u00f3licos incautados por los protestantes desde 1522.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un nuevo conflicto se avecinaba en <strong>Mantua<\/strong> a ra\u00edz de la extinci\u00f3n de los Gonzaga. Si el duque de Nevers (apoyado por Francia) se hac\u00eda con la corona, el domino espa\u00f1ol en Italia se ver\u00eda comprometido. Finalmente, varios factores se aliaron contra los intereses espa\u00f1oles y con los tratados de Cherasco (1631) se reconoci\u00f3 la posesi\u00f3n para Nevers. Uno de esos factores fue la Paz de Ratisbona (1630) que provoc\u00f3 la retirada del ej\u00e9rcito imperial. Otro fue la captura de la flota espa\u00f1ola en Matanzas (1628) por <strong>los holandeses<\/strong> (la guerra se hab\u00eda reanudado en 1622): fue un conflicto con gran protagonismo en el sector econ\u00f3mico, (embargos, confiscaciones, bloqueos, corso) y en el que los holandeses encontraron la senda de las victorias (pronto toman Wessel y reconquistar\u00e1n Breda: 1637).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Edicto de Restituci\u00f3n hab\u00eda suscitado el rechazo de numerosos pr\u00edncipes alemanes. Tras el fracaso del ej\u00e9rcito sobre Stralsund, la Dieta Electora reunida en Regensburg (1630) los pr\u00edncipes (adem\u00e1s de la Liga Cat\u00f3lica) exigieron que el Emperador despidiera a <strong>Wallenstein<\/strong>, ante el enorme tama\u00f1o de su ej\u00e9rcito, su gran enriquecimiento, y las quejas por sus confiscaciones sobre las tierras conquistadas. Fue destituido, pero entonces lleg\u00f3 el \u00a0imparable <strong>avance de los suecos<\/strong> y la aplastante derrota del ej\u00e9rcito imperial en la batalla de Breitenfield (1631) que acab\u00f3 con las aspiraciones imperiales en el B\u00e1ltico y dej\u00f3 al descubierto la mayor parte del centro de Alemania. En cuanto a <strong>Suecia<\/strong>, la Paz de Ratisbona (1630) entre el emperador y Luis XIII hab\u00eda retirado a los franceses de la lucha en el Sacro Imperio, pero estos segu\u00edan luchando de manera indirecta a trav\u00e9s del apoyo econ\u00f3mico a Suecia. Gustavo Adolfo II contaba adem\u00e1s, con un poderoso ej\u00e9rcito mercenario y una notable financiaci\u00f3n a trav\u00e9s del sistema de contribuciones de guerra en las tierras ocupadas y derechos aduaneros. Los pr\u00edncipes alemanes, no sin recelos, acabar\u00edan ali\u00e1ndose con el rey sueco. Entretanto, el Emperador llam\u00f3 de nuevo a Wallenstein, que no pudo evitar la derrota en L\u00fctzen (1632), lo cual da\u00f1\u00f3 su reputaci\u00f3n (aunque los suecos que perdieron a su rey y esto supuso en fin de los grandes proyectos suecos). <strong>Wallenstein fue depuesto<\/strong>, no acat\u00f3 la orden, fue declarado traidor y finalmente asesinado a instancias del Emperador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>En 1632<\/strong> estall\u00f3 la Guerra de Smolensko entre Polonia y Rusia, provoc\u00f3 el repliegue sueco aunque dejando importantes guarniciones que, junto a los principados protestantes, formar\u00edan la <strong>Liga de Heilbronn<\/strong> (1633). Los cat\u00f3licos contraatacaron y lleg\u00f3 la <strong>Batalla de N\u00f6rdlingen<\/strong> (1634) con la victoria del Imperio y Espa\u00f1a contra las fuerzas suecas y sajonas; esta batalla en Baviera supuso el comienzo de una fase m\u00e1s destructiva y compleja de la guerra. La recuperaci\u00f3n espa\u00f1ola en el Rin propici\u00f3 la Paz de Praga (1635) entre Juan Jorge de Sajonia y el Emperador. Primaba entenderse con los enemigos interiores para expulsar a los exteriores: el Edicto de Restituci\u00f3n se suspendi\u00f3 por 40 a\u00f1os, entre otras cl\u00e1usulas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Fase hispano-francesa y guerra total<\/strong>: Francia declara la guerra a Espa\u00f1a en mayo de 1635 aduciendo defender a su aliado el elector de Tr\u00e9veris y por la supuesta pretensi\u00f3n espa\u00f1ola de invadir Francia. Antes de ello, hab\u00edan tejido una amplia red de alianzas contra los Habsburgo (Saboya y Parma, la Liga de Heilbronn, Holanda). El Ej\u00e9rcito de Flandes consigue penetrar hasta el coraz\u00f3n de Francia, pero no fue capaz de actuar en dos escenarios distintos: los franceses ocuparon Luxemburgo, el Franco Condado y penetraron en Espa\u00f1a, se perd\u00eda Breda, y plazas den las Indias Orientales y Occidentales. Mientras, los imperiales tambi\u00e9n eran derrotados y los franceses controlaban Alsacia y el curso del Rin. Las complicaciones para Espa\u00f1a se multiplicaron con la derrota en la batalla naval de las Dunas (1639), las sublevaciones portuguesa y catalana (1640) y la ca\u00edda de Arr\u00e1s y la mayor parte de Artois.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Suecia <\/strong>evit\u00f3 un nuevo conflicto con Polonia y pudo recuperarse, avanzando por Alemania, Bohemia, Moravia y Jutlandia, y venciendo a Dinamarca (guerra sueco danesa de 1643-1645). Por otro lado, <strong>el emperador Fernando III<\/strong> tuvo que hacer frente a una nueva invasi\u00f3n de Hungr\u00eda por parte del pr\u00edncipe de Transilvania, perdi\u00f3 a gran parte de su ej\u00e9rcito en apoyo a Dinamarca y vio amenazar Viena y Praga. Francia venci\u00f3 en Rocroi (Ardenas, 1643) pero cosech\u00f3 importantes derrotas en el Rin contra los Habsburgo y los B\u00e1varos hasta la llegada del arrollador avance sueco entre 1645-1648. Cabe apuntar que durante esta \u00faltima fase en el Sacro Imperio se multiplicaron las epidemias y la escasez de cosechas (los enormes ej\u00e9rcitos esquilmaban a los territorios por donde pasaban). Finalmente, los dos tratados de Westfalia (octubre de 1648) alcanzados en M\u00fcnster por los estados cat\u00f3licos y en Onnabr\u00fcck por suecos y pr\u00edncipes protestantes, concluyeron la Guerra de los Treinta A\u00f1os, significaron la derrota de los Habsburgo -y sus intentos de reunificar Alemania bajo un mismo credo- y sentaron las bases del futuro sistema europeo de estados.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><b>El Agitador Bajoaragon\u00e9s<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bibliograf\u00eda:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A. Florist\u00e1n (coord.), <em>Historia Moderna Universal<\/em>, Barcelona, Ariel, 2007<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">L. Ribot (coord.), <em>Historia del Mundo Moderno<\/em>, Madrid, Actas, 2006<\/p>\n<figure id=\"attachment_13613\" aria-describedby=\"caption-attachment-13613\" style=\"width: 288px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/www.bajoaragonesa.org\/elagitador\/?attachment_id=13613\" rel=\"attachment wp-att-13613\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-13613 size-medium\" src=\"http:\/\/www.bajoaragonesa.org\/elagitador\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Las-lanzas-288x237.jpg\" alt=\"Las lanzas\" width=\"288\" height=\"237\" srcset=\"https:\/\/www.bajoaragonesa.org\/elagitador\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Las-lanzas-288x237.jpg 288w, https:\/\/www.bajoaragonesa.org\/elagitador\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Las-lanzas-494x407.jpg 494w, https:\/\/www.bajoaragonesa.org\/elagitador\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Las-lanzas-64x53.jpg 64w, https:\/\/www.bajoaragonesa.org\/elagitador\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Las-lanzas.jpg 689w\" sizes=\"auto, (max-width: 288px) 100vw, 288px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-13613\" class=\"wp-caption-text\">La rendici\u00f3n de Breda (tambi\u00e9n llamado Las Lanzas). Museo del Prado<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy viajamos de nuevo hasta la Edad Moderna para detenernos en un episodio clave durante la misma: La Guerra de los Treinta a\u00f1os, un enfrentamiento<\/p>\n","protected":false},"author":12,"featured_media":13613,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[5],"tags":[54,17,76,4266],"class_list":["post-13612","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-grandtour","tag-bajoaragonesa-de-agitacion-y-propaganda","tag-el-agitador","tag-el-agitador-caspe","tag-la-guerra-de-los-treinta-anos"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.3 - 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