{"id":7571,"date":"2013-09-04T00:01:08","date_gmt":"2013-09-03T22:01:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.bajoaragonesa.org\/elagitador\/?p=7571"},"modified":"2013-09-03T23:52:42","modified_gmt":"2013-09-03T21:52:42","slug":"el-diluvio-primavera-revolucionaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.bajoaragonesa.org\/elagitador\/el-diluvio-primavera-revolucionaria\/","title":{"rendered":"El Diluvio, primavera revolucionaria"},"content":{"rendered":"<pre><\/pre>\n<p align=\"JUSTIFY\">En la encrucijada de tres Continentes emergen las ciudades. Racimos de viviendas estables abrazadas al cauce de los r\u00edos por un entramado de acequias. All\u00ed, en el siempre convulso Pr\u00f3ximo Oriente, coincidiendo con el apogeo de Civilizaciones marcadamente teocr\u00e1ticas, se dan los primeros pasos hacia la secularizaci\u00f3n y, por tanto, hacia la <b>definitiva separaci\u00f3n<\/b> entre Religi\u00f3n, Moral y Derecho.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Un singular esfuerzo que parece no haber concluido, pues los acontecimientos pol\u00edticos siguen trufados hoy por el factor religioso. La humanidad ha permanecido 5.000 a\u00f1os en una espiral que nos desliza hacia el mismo punto o bien hacia lugares muy conocidos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Durante miles de a\u00f1os los <i>humanos<\/i> vagan errantes (<span style=\"font-size: medium;\"><a href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a><\/span>) como las bestias, persiguiendo la caza. Su modo de vida, que no difiere del que disfrutan los animales que comparten su h\u00e1bitat, consiste en dejarse mecer por los ciclos estacionales que impone la naturaleza. Hace 12.000 a\u00f1os los grupos de cazadores-depredadores que vivaqueaban en <i>Shanidar<\/i>, al norte de Irak y aquellos otros que, en fechas algo m\u00e1s recientes, rondan por las inmediaciones de <i>Natuf<\/i>, Palestina, var\u00edan su modelo alimenticio intensificando de manera apreciable y constante el consumo de vegetales. La profundizaci\u00f3n de esa tendencia es el cambio m\u00e1s significativo en el desarrollo de la humanidad y su consecuencia inmediata la <b>sedentarizaci\u00f3n. <\/b>Los humanos se acomodan en residencias estables y construyen acequias, aljibes, murallas, corrales, puentes y graneros; en definitiva, levantan un paisaje urbano que basa su viabilidad en la regulaci\u00f3n y aprovechamiento del agua de los r\u00edos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Para las Civilizaciones de la Antig\u00fcedad Pr\u00f3ximo-Oriental los avatares de esas primeras comunidades urbanas coinciden con el <i>tiempo m\u00edtico<\/i> (<span style=\"font-size: medium;\"><a href=\"#sdfootnote2sym\" name=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a><\/span>). Nos lo describen como un mundo de ciudades endebles, aut\u00f3nomas y aut\u00e1rquicas, que se despliegan entorno al <i>Templo<\/i> (<span style=\"font-size: medium;\"><a href=\"#sdfootnote3sym\" name=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a><\/span>).Un lugar sagrado donde un grupo de iniciados procura por el <i>mantenimiento del orden c\u00f3smico<\/i>, mientras sus conciudadanos quedan sometidos a un yugo <i>m\u00e1gico- religioso<\/i> que encadena su destino al capricho de los dioses.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u00a0\u201c<i>Universo arcaico y mitol\u00f3gico que desconoc\u00eda por completo las actividades profanas\u201d <\/i>(<span style=\"font-size: medium;\"><a href=\"#sdfootnote4sym\" name=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a><\/span>).<\/p>\n<p>As\u00ed, en estas urbes, la impronta religiosa fiscaliza y justifica cualquier acto o hecho que, tenido por relevante, conforma la vida cotidiana en la comunidad. La <i>caza,<\/i> la <i>alimentaci\u00f3n,<\/i> el <i>trabajo,<\/i> la <i>guerra,<\/i> la <i>procreaci\u00f3n<\/i> o la <i>danza<\/i> son actividades que participan de lo sagrado, compartiendo un origen m\u00edtico y extrahumano (<span style=\"font-size: medium;\"><a href=\"#sdfootnote5sym\" name=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a><\/span>).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En este <i>tiempo m\u00edtico<\/i> el dominio se ejerce a la sombra de los templos y parece que no hay lugar para el desarrollo del poder civil. Las <i>normas<\/i> son tenidas por <i>mandatos dictados por la Divinidad<\/i> (<span style=\"font-size: medium;\"><a href=\"#sdfootnote6sym\" name=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a><\/span>) mediante reveladores <i>sue\u00f1os<\/i> dirigidos a sacerdotes que justifican as\u00ed el disfrute de sus poderes sobrenaturales.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Pero el tiempo del <i>mito<\/i>, del exclusivo dominio del templo tiene, seg\u00fan relatan las cr\u00f3nicas de las Civilizaciones Pr\u00f3ximo-Orientales, un id\u00e9ntico final: El Diluvio.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u201c<i>Durante seis d\u00edas con sus noches, el viento y la lluvia se enfurecieron. Al s\u00e9ptimo d\u00eda por fin, el combativo viento parec\u00eda haber quedado exhausto y de repente ces\u00f3 por completo, as\u00ed como la lluvia. Eche un vistazo al panorama, no se o\u00eda el menor ruido, todo, la raza humana incluida, hab\u00eda regresado al lodo y al fango. Abr\u00ed una escotilla y la luz inund\u00f3 mi faz. Empec\u00e9 a llorar&#8230;\u201d<\/i><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Poema de Gilgamesh (<span style=\"font-size: medium;\"><a href=\"#sdfootnote7sym\" name=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a><\/span>).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Los mit\u00f3grafos hebreos, influidos por tradiciones iranias y akadias (<span style=\"font-size: medium;\"><a href=\"#sdfootnote8sym\" name=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a><\/span>), tambi\u00e9n cierran su epopeya inicial, que comienza en el <i>para\u00edso primordial<\/i> y la <i>tr\u00e1gica expulsi\u00f3n<\/i>, con un Diluvio.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La cat\u00e1strofe natural rompe el fr\u00e1gil equilibrio entre naturaleza y comunidades agro-pastoriles, la hambruna y las epidemias desatan la convulsi\u00f3n pol\u00edtica, <b>el caos<\/b>. Los Templos, ahora sin grano ni ganado, arden. Dioses y autoridades religiosas se tambalean en una <b>primavera revolucionaria<\/b> que pretende instaurar un orden nuevo; la percepci\u00f3n laica del universo humano tiene aqu\u00ed su primera oportunidad.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">As\u00ed, los sumerios, <i>los cabezas negras<\/i>, se\u00f1alan en su <i>Lista real<\/i> hacia el a\u00f1o 3.000 que, tras el Diluvio, <b>la realeza<\/b> desciende con todo boato sobre la faz de la Tierra, en la ciudad de Kish.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Nace la ciudad-estado. El palacio, tras el proceso revolucionario, gana al templo la partida. Surge el poder civil y arranca el proceso secularizador que ira tejiendo la convulsa relaci\u00f3n pol\u00edtica de los pueblos de la escritura, de la historia.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Pero se trata de una <b>victoria p\u00edrrica<\/b>. De hecho, transcurridos 1.000 a\u00f1os,<b> Hammurabi<\/b> (1792-1750), descendiente de Sumuabun, jefe de los amorritas y conquistador de la peque\u00f1a ciudad de Babilonia (<i>La puerta de los dioses para Alejandro<\/i>), en el <b>pr\u00f3logo<\/b> de su C\u00f3digo manifiesta <b>sin complejos<\/b> su sumisi\u00f3n ante Dios.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u201c<i>Me llamaron con el nombre de Hammurabi, el pr\u00edncipe reverente temeroso de Dios, para hacer aparecer la justicia en mi pa\u00eds, para acabar con el mal y los pecadores, para impedir que los fuertes opriman a los d\u00e9biles.<\/i>\u201d (<span style=\"font-size: medium;\"><a href=\"#sdfootnote9sym\" name=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a><\/span>)<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Este monarca, mezcla de conquistador y diplom\u00e1tico, que con habilidad conquista y pacifica Mesopotamia aplicando un riguroso plan centralizador (una lengua oficial, el acadio, la extensi\u00f3n del culto a Marduk y una ordenaci\u00f3n jur\u00eddica uniforme, que recopila en un C\u00f3digo), sin aparente necesidad, <b>se postra ante Dios<\/b>. El poder civil <b>cohabita<\/b> con el dominio que sigue emanado del templo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Por todo ello, aquel compendio normativo, inscrito en una estela de diorita negra hallada en la legendaria ciudad de Sippar, que admiramos en el Museo del Louvre, se\u00f1ala, como entonces, la perenne sumisi\u00f3n del poder civil frente al religioso, all\u00ed donde y cuando se de.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Hoy en la tramoya Pr\u00f3ximo Oriental representan la misma funci\u00f3n: el Derecho tratando de abrirse paso frente al hecho religioso; mientras, en el Occidente de los <b>cruzados <\/b>el vaho sacro, de manera sutil, impregna a\u00fan las instituciones y el orden civil.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\" align=\"JUSTIFY\"><strong>Nicol\u00e1s Bordonaba Benito<\/strong><\/p>\n<pre><b><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"266513_2117034561698_6512918_o\" src=\"http:\/\/www.bajoaragonesa.org\/elagitador\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/266513_2117034561698_6512918_o-580x385.jpg\" width=\"580\" height=\"385\" \/><\/b>\u00a0\r\nFoto: \u00c1lvaro Villa<\/pre>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">NOTAS:<\/p>\n<div id=\"sdfootnote1\">\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Lucrecio:<\/p>\n<p>Fil\u00f3sofo nacido en Roma en el 95 A.c., que subraya el origen reciente de nuestro universo y apunta la aparici\u00f3n tard\u00eda del hombre.<\/p>\n<p>\u201c<i>Una raza de hombres vivi\u00f3 entonces, una raza de los m\u00e1s fuertes y digna de la dura tierra que los hab\u00eda creado. Unos huesos m\u00e1s grandes y m\u00e1s fuertes formaban la constituci\u00f3n de estos primeros hombres, su cuerpo ten\u00eda una armadura de fuertes m\u00fasculos, resist\u00edan f\u00e1cilmente el fr\u00edo y el calor, los cambios de alimento y los ataques de la enfermedad. Cuantas vueltas dio el sol a trav\u00e9s del cielo mientras ellos llevaban su vida errante de bestias salvajes.\u201d<\/i><\/p>\n<p><i>(De rerum Natura<\/i>, libro 907-947.)<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote2\">\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" name=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> A\u00f1orada edad sobre la que forjaron los mitos: <i>F\u00e1bulas dram\u00e1ticas que integran un fuero sagrado<\/i> en virtud del cual cada una de las civilizaciones trat\u00f3 de explicarse el gran misterio de la vida.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote3\">\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" name=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> El Templo:<\/p>\n<p>Es el centro de la vida religiosa, controla la totalidad de los medios de producci\u00f3n y alberga entre sus estancias al m\u00e1ximo representante de la divinidad.<\/p>\n<p>Desde el santuario, la hacienda de Dios, su Hu\u00e9sped, el Sumo Sacerdote organiza auxiliado por la comunidad, la vida religiosa y tambi\u00e9n todos los aspectos socioecon\u00f3micos que ata\u00f1en a la ciudad, utilizando lo que en ese momento se tiene como<i> primer \u00fatil civilizador<\/i>, el <i>elemento religioso.<\/i><\/p>\n<p>Se trata de una <i>unidad econ\u00f3mica completa<\/i>: graneros, granjas, talleres manufactureros y centros claves del comercio exterior (terrestre, fluvial y mar\u00edtimo) quedan sujetos a su control.<\/p>\n<p>La identificaci\u00f3n de Dios y Ciudad es un elemento clave en los or\u00edgenes de la Civilizaci\u00f3n Sumeria, pues la Ciudad es la <i>propiedad real<\/i> de una deidad, que la posee desde la Creaci\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote4\">\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" name=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> El\u00edade. M. <i>El Mito del Eterno Retorno<\/i>. Madrid 1979, p 34.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote5\">\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" name=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> Relaci\u00f3n de ciertos actos sacralizados en el neol\u00edtico del Pr\u00f3ximo Oriente:<\/p>\n<p>La <i>procreaci\u00f3n<\/i> encontraba su justificaci\u00f3n m\u00edtica en la uni\u00f3n del Cielo con la Tierra. En el prolongado abrazo del esposo celeste que vierte sobre su c\u00f3nyuge, la siempre femenina Tierra, la lluvia fertilizadora.<\/p>\n<p>La <i>danza<\/i>, por liviana y profana que ahora nos parezca, fue sagrada en su origen y concebida como uno de los ejercicios fundamentales de los <i>iniciados<\/i> cuando pretend\u00edan reproducir los movimientos m\u00e1gicos de un Dios, de un animal tot\u00e9mico, de un h\u00e9roe o de un Astro.<\/p>\n<p>La <i>enfermedad<\/i> se explica como el resultado de una acci\u00f3n demon\u00edaca. En un entorno en el que no ten\u00edan cabida ni el contagio ni las epidemias, cuando estas hac\u00edan acto de presencia eran interpretadas como crueles y generalizados castigos divinos, <i>plagas<\/i>.<\/p>\n<p>El <i>tiempo<\/i> o la <i>historia<\/i> carec\u00edan de la significaci\u00f3n a la que se les ha sometido ulteriormente; ambos par\u00e1metros temporales permanecen <i>atrapados<\/i>, en esos tiempos pret\u00e9ritos, por el <i>mito del eterno retorno<\/i>.<\/p>\n<p>El <i>A\u00f1o Nuevo<\/i> supon\u00eda el fin de un periodo temporal y el comienzo de otro nuevo regenerado. Los ceremoniales que ensalzan este acontecimiento ilustran cada a\u00f1o la eterna repetici\u00f3n de un Acto C\u00f3smico capaz de provocar de nuevo la <i>Creaci\u00f3n del mundo, <\/i> una nueva era, otro espacio temporal, que invariablemente anula el tiempo anterior revel\u00e1ndonos su vocaci\u00f3n antihist\u00f3rica.<\/p>\n<p><a href=\"#sdfootnote6anc\" name=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> Los m\u00e9todos de comunicaci\u00f3n m\u00e1s usuales entre los dioses y sus siervos, eran:<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote6\">\n<p>Se\u00f1ales.<\/p>\n<p>Respuestas oraculares.<\/p>\n<p>Sue\u00f1os.<\/p>\n<p>Presagios.<\/p>\n<p>Transformaciones de la naturaleza: movimientos naturales de constelaciones y planetas, cambios de tiempo, el comportamientos de ciertos animales, etc.<\/p>\n<p>Hepatoscop\u00eda (el estudio del h\u00edgado de los animales).<\/p>\n<p>La interpretaci\u00f3n de los <i>signos<\/i> era uno de los deberes m\u00e1s significativos del poderoso, que de ese modo conoc\u00eda la voluntad de su dios, de su due\u00f1o, y pod\u00eda nutrirse de una valiosa informaci\u00f3n sobre c\u00f3mo habr\u00eda de dirigirse en el futuro.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote7\">\n<p><a href=\"#sdfootnote7anc\" name=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> Marco. F y Santos. N. <i>Textos para la historia del pr\u00f3ximo oriente antiguo<\/i>. Vol. II. Oviedo 1.980, p 79.<\/p>\n<p><a href=\"#sdfootnote8anc\" name=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> Cultura akadia:<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote8\">\n<p>Sus escribas copiaron y catalogaron los <i>mitos<\/i> mesopot\u00e1micos que hab\u00edan pervivido tras una larga etapa de transmisi\u00f3n oral.<\/p>\n<p>El mito de <i>Adapa<\/i> , significativa fuente para entender, seg\u00fan Robert Graves y Raphael Patai, el pasaje sobre la <i>ca\u00edda del hombre<\/i> que se relata en el G\u00e9nesis, fue hallado inscrito sobre una tablilla cuneiforme en la ciudad de Tell Amarna, la capital del fara\u00f3n Akenaton.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n ha de subrayarse que la Epopeya de <i>Gilgamesh<\/i>, el mito akadio sobre el diluvio, presenta algo m\u00e1s que una analog\u00eda con respecto al texto del G\u00e9nesis.<\/p>\n<p><a href=\"#sdfootnote9anc\" name=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> Frankfort. H. <i>Reyes y Dioses<\/i>. Madrid 1.976, p 261.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la encrucijada de tres Continentes emergen las ciudades. Racimos de viviendas estables abrazadas al cauce de los r\u00edos por un entramado de acequias. 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