Saturday, Nov. 25, 2017

Alfonso Carrasquer: “Hay gente que provoca muy mala leche”

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26 Sep ’16

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Alfonso Carrasquer: “Hay gente que provoca muy mala leche”

El Club de Lectura de Caspe arranca su 8ª temporada con la presentación de “El vendedor de quimeras”, tercera novela de Alfonso Carrasquer.

Nacido en Lérida en 1968, Alfonso es Licenciado en Historia por la Universidad de Barcelona y Diplomado en Magisterio por la Universidad de Lérida. Actualmente trabaja como maestro de Primaria en un colegio de Barbastro.

Durante los años noventa publicó varios artículos en la revista “Arts”, del Círculo de Bellas Artes de la ciudad ilerdense. En 2009 obtuvo el premio accésit en el Certamen de relatos Katharsis (Málaga). Su primera novela corta, titulada “Dulces historias, amargos relatos” es aparece en 2010. En 2013, publicó la novela histórica “Sueños de barro”, con una muy buena acogida entre el público, y considerada una de las diez mejores novelas históricas del año.

El Agitador aprovecha su visita a la Ciudad del Compromiso para entrevistarlo.

¿Desde cuándo tu interés por la historia?

Aunque te resulte extraño de adolescente una de las asignaturas que más odiaba era la historia. Me parecía un tostón inaguantable. Pero gracias a un profesor que tuve en COU, todo cambió radicalmente. José Calvo, que así se llamaba aquel hombre, era como un imán que nos atraía a todos. La ilusión y la energía con la que daba las clases, hizo que cambiara mi visión sobre el pasado. Y así fue como, unos años más tarde, me licencié por la universidad de Barcelona e hice de la historia mi gran afición.

¿Y maestro por vocación o porque está bien ser funcionario?

Viene de familia. Mi madre fue una gran maestra, volcada y preocupada por sus alumnos, y esa actitud fue la que me marcó desde la infancia. Te aseguro que soy docente por vocación. Para ser funcionario hay que aprobar la oposición, pero eso es casual. Todos somos maestros, seamos funcionarios o no, y es en el día a día donde tenemos que demostrar nuestra profesionalidad. Sinceramente, no me gusta que me llamen funcionario.

Presentación El vendedor de quimeras en la biblioteca de Caspe

Presentación El vendedor de quimeras en la biblioteca de Caspe

¿En qué momento te dio por dedicarte a la escritura?

Durante la carrera de Historia, colaboré en “Arts”, una revista del Círculo de Bellas Artes de Lérida. Escribía, sobre todo, artículos de investigación sobre edificios históricos, civiles y religiosos. En el 91 gané incluso un premio por un trabajo sobre pintura barroca. Después me fui a vivir a Tarragona y dejé de escribir, hasta que en 2002 fijé mi residencia definitiva en Barbastro, y fue allí donde me picó el gusanillo por segunda vez.

Y de ahí a escribir novelas…

Un buen día se presentó mi hermano Carlos, en casa, con una sonrisa de oreja a oreja y una novela corta que le habían publicado, titulada “Desafío 2010”. De repente, me dijo…”Oye, ¿por qué no te animas tú también a escribir novelas?”.

¿Qué podrías destacar de las novelas que has escrito hasta ahora?

De mi primer libro, “Dulces historias amargos relatos”, la ilusión del novato por plasmar una historia fresca y fantasiosa. Creo que es la novela que más ilusión me ha hecho. De la segunda, “Sueños de barro”, el poder dar a conocer a la gente el pasado romano de Aragón, con una historia muy didáctica y entretenida. Y de “El vendedor de quimeras”, la satisfacción de haber creado una novela más potente y redonda. Es la que me está proporcionando mejores críticas; aunque también entiendo que, en general, la novela medieval “tira” mucho y es más atractiva para el público.

Háblanos de esta última, El vendedor de quimeras.

El vendedor de quimeras

El vendedor de quimeras

Se trata de una historia ambientada en la Francia del siglo XIV y basada en hechos reales. Tras unos años de hambre y penurias, miles de campesinos inician una cruzada popular, capitaneados por un predicador llamado Guiard, con el objeto de llegar a Tierra Santa. Por desgracia, durante la peregrinación, criminales y gentes sin oficio se unen a ellos. Al verse desbordados y faltos de sustento, deciden atacar a los judíos, que caían mal al pueblo y eran aliados de la monarquía. Curiosamente, cambian sus cruces por espadas y su fe por fanatismo. Su desgraciado final estaba anunciado de antemano, y las tropas del rey acaban con ellos. Sin embargo, un grupo de supervivientes logra cruzar la frontera y llega hasta Aragón. Esa es la historia real; después está la parte imaginada, donde se entremezclan temas y personajes de lo más variopinto. Un cóctel medieval con todos los ingredientes para gustar a los lectores; pero a su vez, una historia cruda y sangrienta que muestra lo poco que valía la vida en aquella época.

¿Qué parte es real en la novela y qué parte es ficción?

Todo el periplo de la cruzada es real y está documentado, al igual que el pergamino de Chinón, símbolo de los templarios, que aparece durante la novela. El resto de historias que orbitan alrededor son producto de mi imaginación. En porcentaje, te diría que hay un 80/20 para cada lado. Por tanto, la historia documentada es la que más abunda en la novela. En este aspecto, creo que no hay que engañar al lector y “vender quimeras” donde no las hay. En mi caso, dejo muy claro, en un apéndice al final del libro, qué personajes existieron y qué hechos fueron verídicos.

He echado un ojo al libro y tiene tintes de best seller, ¿será el nuevo “Los pilares de la tierra”?

Vamos a ser realistas y tener los pies bien plantados. Hay que saber en qué “división” juega cada uno. No tengo la pluma ni la capacidad de atracción de Ken Follett. Una novela de más de mil páginas que mantiene en vilo al lector, tiene muchísimo mérito y no creo que sea fruto de la casualidad. Para llegar a escribir un best seller solo hay dos caminos: el primero consiste en leer mucho, formarse como escritor, aprender de los errores y escribir, escribir, escribir… El otro camino es tener un contacto maravilloso que te abra las puertas de la fama, con independencia de la calidad literaria. Personajes como Belén Esteban o Piqué han llegado a ser superventas, por delante de escritores como Vargas LLosa o Eduardo Mendoza. Y eso duele.

¿Alguna inspiración para crear los personajes con los protagonistas de la política actual? Me vienen a la mente ciertas similitudes de Guiard con algún miembro del gobierno, que tiene un número fiel de seguidores, pero venden humo.

¡Ja, ja! Ésa es una gran pregunta. Te aseguro que, si cogemos a alguno de nuestros políticos, y les cambiamos los trajes y corbatas, por capas y tabardos, no encontraríamos ninguna diferencia. Por desgracia, el arte de engañar a la gente no es exclusivo de épocas pasadas. En la ficción puedes plantear que un personaje malvado tenga un justo castigo al final; pero en la vida real, los estafadores actuales pueden acabar con una renta vitalicia y viviendo a cuerpo de rey. Esta gente me provoca muy mala leche.

Acerca de la novela histórica hay quien opina que es necesario ofrecer el máximo rigor histórico y otros, piensan que, como novela que es, puede y debe permitirse ciertas licencias. ¿Qué opinas?

Depende de cada uno. Todo autor tiene la libertad de inventar historias para entretener y sin embargo, en el campo de la novela histórica, los críticos y los lectores son más exigentes. Si un escritor afirma que su novela es el relato riguroso de unos hechos, pues adelante… pero eso luego hay que demostrarlo. También los hay que te venden una historia fantástica y aventurera, y después tampoco afirman o niegan los hechos que han contado, vaya ¡que no se mojan! Creo que lo más importante es no engañar a los lectores. Si vendes imaginación, dilo… si vendes historia rigurosa… dilo también. No vayas a medias tintas diciendo eso de “lo que narro en mi novela histórica, tal vez sucedió, tal vez no…”.

También hay gente que piensa que es un género ya muy trillado y que está muy visto. ¿Qué aportan las tuyas?

No me cabe duda de que es un género muy trillado. Pero también te diré una cosa: los hechos históricos son una mina inagotable para el escritor; tanto como el extenso pasado de la humanidad. De mis novelas, creo que la cercanía de los hechos es un punto extra. En las dos primeras, hablo del pasado romano de Huesca y de Barbastro. Y en la última, de una cruzada que llegó hasta Aragón. Tiene su punto de internacionalidad, pero prefiero mostrar la historia local, la que nos rodea, y no la que hemos visto en el cine. Por ejemplo, una novela de esquimales en el siglo XIX podría ser muy interesante, pero tanto para mí como para mis lectores supondría algo poco familiar, poco tangible.

¿Que la cruzada popular de la historia tuviera su momento en Barbastro fue casualidad, o que vivas en esa ciudad tuvo que ver para elegir esa aventura histórica?

Nada es casualidad. De cruzadas menores, como la que cuento, hubo unas cuantas durante la Edad Media. Sin embargo, cuando descubrí la documentación que hablaba de la odisea de los pastorells, se me abrieron los ojos. Para mí fue un descubrimiento fantástico: ¡una cruzada popular a un palmo de narices de donde vivo! Te aseguro que la idea de desarrollar la historia me encantó desde el principio.

¿Cuánto tiempo has dedicado a escribir tus novelas? ¿Te lleva mucho trabajo buscar documentación?

Teniendo en cuenta que me dedico a escribir solamente en mis horas libres, una media de dos años para documentarme; el resto, para escribir. Documentar también significa organizar los hechos y los personajes. En el momento que tienes todos esos ingredientes, el proceso es mucho más rápido.

Entiendo entonces que te cuesta más tiempo documentarte que crear la ficción.

Mucho más. Por suerte Internet es una fuente de recursos muy práctica, no sólo por consultar directamente, sino por hallar enlaces que te llevan a autores o reseñas casi desconocidas. Eso sí, a veces no se encuentra todo en la red y hay que salir a la calle a buscarlo: archivos, museos, parroquias, bibliotecas, etc… Es la parte más sacrificada, aunque sarna con gusto no pica. La parte creativa es más agradecida; puedes jugar al ratón y al gato con los personajes y con la imaginación.

Cuando escribes, ¿quién crees que leerá tus historias y qué conclusión crees que sacará?

Me imagino a gente ilusionada con la compra que acaban de hacer, tocando el libro con sus dedos, viendo la portada, leyendo de nuevo la sinopsis, pasando las primeras páginas… No pienso en qué tipo de público es, sino en las sensaciones que hallarán, y si serán las mismas que las que tuve al escribirla. Me preocupo de que resulte una historia interesante, que no aburra a las primeras de cambio y allí se acabe todo. Por eso, una de mis objetivos es recibir críticas, sean buenas o malas, de gente desconocida que ha adquirido el libro. La editorial creo que ha tenido un acierto al invitar al lector a dar su opinión, mediante el acceso a su página web.

¿Crees que el escritor tiene alguna responsabilidad con respecto a la sociedad o es sólo alguien que cuenta historias para entretener?

Me quedo más con lo segundo. Contar historias no puede hacer mal a nadie, excepto si pretendes imponer algo que sea falso, como un dogma. ¿Responsabilidad? Eso corresponde a los que nos gobiernan, a los jueces, a los médicos, a los maestros… Un escritor de novela histórica, por mucho que se lo proponga, no va a mejorar el nivel de vida o el bienestar de la gente. Se trata de pasar un rato entretenido, de disfrutar de buenos sentimientos y ganas de compartir una creación con el resto de la gente.

El libro electrónico llegó para quedarse. Hoy día es una realidad innegable. Creo que convivirá con el papel, quizás siempre, pero la llegada del ebook no es sólo cambiar de formato, es también una nueva manera de consumir literatura, tal vez más de usar y tirar, y también más fácil de piratear. ¿Qué opinión tienes sobre el libro electrónico y lo que implica su implantación en nuestra manera de consumir lectura?

Los romanos leían en losas; los egipcios en papiros; en la Edad Media la gente leía de las esculturas de capiteles y de las pinturas murales… Tal vez lo importante no sea cómo se lee, sino cuánto y qué se lee. El ebook es un formato novedoso que, en ciertas ocasiones, facilita la lectura. Si un alumno de mi colegio se entusiasma con la literatura a través de este sistema, bienvenido sea. Otra cosa es el pirateo, pero para eso debería haber leyes más estrictas que solucionen ese problema. Personalmente, me quedo con el formato de toda la vida, aunque también reconozco que algunos libros resultan caros, sobre todo cuando la tirada es pequeña.

¿Hay edición electrónica de tus libros?

De los anteriores, no. En el caso de “El vendedor de quimeras”, supongo que, a medio plazo, la editorial lanzará un formato epub de la novela, para facilitar el acceso de aquellos que no puedan (o quieran) adquirir el libro físicamente.

¿Es complicado, hoy en día, encontrar una editorial que quiera publicar tus novelas?

¡Ufff! Es casi imposible, a menos que tengas un buen contacto en el mundo literario, o conozcas a un famoso en algún medio de comunicación a nivel nacional. Las editoriales grandes son templos del dinero y lo único que les interesa es hacer negocio, aunque se trate de libros-basura. En las pequeñas hay más posibilidades de entrar, pero aun con todo, es un camino largo y no siempre se llega hasta el final. Conozco a escritores de mucha calidad que no pueden publicar sus libros y acaban en el mundo de la autoedición. En mi caso, creo que he tenido mucha suerte, para que Gráficas Editores haya valorado mi trabajo y se haya arriesgado a publicar, aunque no sea una gran cantidad de ejemplares.

¿Se puede vivir de la literatura? ¿Te gustaría que fuera tu única profesión si pudieras vivir de ello?

Je, je… Esto si que es una verdadera quimera. En nuestro país, exceptuando a seis o siete escritores de renombre, el resto se ve obligado a compaginar esta afición con otros trabajos. En mi caso particular, ya te he comentado antes que soy maestro por vocación, y te aseguro que mi trabajo no lo cambio por nada. Otra cosa es que me guste ir a promocionar las novelas en mi tiempo libre, pero eso es como el que juega partidos de fútbol los sábados por la tarde o hace una ruta de montaña los fines de semana.

¿Qué es lo más gratificante de tu afición literaria?

La gente. Los que van a las presentaciones, te escuchan y hacen preguntas de lo más variopinto, y a veces bastante comprometidas. También el contacto directo con los lectores, en ferias o librerías. Como escritor humilde que soy, tengo la suerte de conocer a muchos de mis lectores. Y eso, para mí, es un auténtico gustazo que no pueden permitirse otros escritores más conocidos.

¿Y lo más frustrante?

Comprobar que, después de tanto tiempo y esfuerzo, tu novela no es tan perfecta ni maravillosa como la habías imaginado al principio. Una historia, por interesante que parezca, siempre se puede mejorar, ampliar, variar, retocar… pero llega un momento en el que debes decir: “¡Ya está! ¡La acabé! Incluso cuando ya la tienes en tus manos, piensas que hubiera podido ser todavía mejor. Pero la perfección no existe.

¿Tienes proyectos futuros en marcha?

A corto plazo, disfrutar con el último libro y dar a conocer los hechos que sucedieron durante la cruzada de los pastorells. Después, hay una propuesta para novelar la vida de Marzuq ibn Uskara, un guerrero árabe del siglo IX que habitó en la Ribagorza, pero es solamente una posibilidad. De lo que no me cabe duda, es que será algún hecho relacionado con la historia.

Acabamos como viene siendo clásico en las entrevistas de El Agitador, nómbranos un libro, una película y un disco.

Un libro: Escalera de servicio, de Elena Sanemeterio Navas. Fue la ganadora del Premio de novela corta Ciudad de Barbastro, en el año 2005. Por alguna razón que se me escapa, ha sido siempre “mi libro”. Narra la historia de una mujer, desde su nacimiento, en el momento en que los aviones de Franco atacan Madrid, durante la guerra civil. A partir de ahí empieza su nacimiento, vida y sufrimiento como consecuencia de tener a su padre encarcelado por ser del bando perdedor. ¡Me parece un libro genial!

Una película: Braveheart, de Mel Gibson (1995). Sí, ya sé que es una superproducción repleta de tópicos, que muestra errores en el vestuario y que no es demasiado rigurosa con la historia, pero… ¡me encanta! La vería mil veces y no me cansaría.

Un disco: A Perfect World of Music, uno de los álbumes de la E.L.O. Me gusta mucho ese grupo de los 70-80, por la manera de mezclar la música clásica con la electrónica. Original, diferente y con muchas tablas.

Javier Giménez

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