Aprovechando el inicio del nuevo curso escolar 2015-2016, me gustaría compartir con los lectores una reflexión comparativa de la  preocupación por la educación en el último siglo y el tratamiento que se le dá en nuestros días a algo tan importante como es la formación de nuestros niños y jóvenes, que en definitiva son el futuro de nuestro país.

El gobierno español de la II República fue especialmente sensible con la cultura y la educación.  La Constitución de la II República Española en su Capítulo II dedicado a “Familia Economía y Cultura” en sus artículos 48,49 y 50 sienta las bases de lo que sería la organización del proceso educativo.

…. “ La enseñanza primaria será gratuita y obligatoria” “La libertad de cátedra queda reconocida y garantizada” “La República legislará en el sentido de facilitar a los españoles económicamente necesitados el acceso a todos los grados de enseñanza, a fin de que no se halle condicionado más que por la aptitud y la vocación” …..

Se consideró una prioridad reducir el analfabetismo creando las “Misiones Pedagógicas” que contaron con colaboradores como María Moliner, Luis Cernuda, Alejandro Casona, Antonio Machado, Pedro Salinas y Federico García Lorca entre otros.  La acción de las Misiones Pedagógicas tenía como finalidad fomentar la cultura a través de la creación de bibliotecas fijas y ambulantes, proyecciones cinematográficas y museos.  Se organizaban charlas orientadas a que la ciudadanía comprendiera fácilmente los principios de un gobierno democrático.  Se ofrecía orientación pedagógica a los maestros de escuelas rurales, esenciales para hacer llegar la educación a todos los rincones del país.

Disposiciones como éstas nos dan una idea de la preocupación del Gobierno por la Educación.

¿Qué mecanismos de organización estableció el gobierno de la Republica para llevar a cabo una labor tan importante?

Para contestar esto hemos de remontarnos, al gobierno de Cánovas en 1876. Los catedráticos Francisco Giner de los Ríos, Gumersindo de Azacárte y Nicolás Salmerón, (separados de la enseñanza por defender la libertad de cátedra) idearon un modelo de enseñanza llamado “Institución Libre de Enseñanza” que continuaría hasta que sus métodos fueron condenados por el gobierno de Franco. Durante la Segunda República fue Bartolomé Cossío quien continuó la labor de su maestro Francisco Giner.  Aunque la ILE se creó para preparar el acceso a la Universidad, pronto se dieron cuenta de que los alumnos de bachillerato carecían de una adecuada preparación primaria y la labor se orientó a afianzar los conocimientos de los más pequeños. Sobre estas bases pedagógicas se apoyaron en España las teorías pedagógicas de  “La Escuela Nueva”, movimiento que se originó en Inglaterra en 1889 y que se extendió por Europa hasta su extinción en 1939.

Algunos de los principios de La Nueva Escuela eran:

-Organización escolar: régimen de semi internado distribuyendo a los alumnos en grupo conviviendo chicos y chicas (coeducación).

-Vida física: se daba mucha importancia a los trabajos manuales, el cultivo del suelo, el cuidado de los animales, fomentando el trabajo libre y por grupos. También se facilitaba el juego, los deportes y gimnasia así como la organización de excursiones, campamentos y colonias escolares.

-Vida intelectual: orientaba al niño a centrarse en la observación y la experimentación.

Como se deduce en lo anterior expuesto la preocupación por una  educación de calidad ya se hacía patente hace más de un siglo, pero mi pregunta es: ¿Los gobiernos actuales tienen esa prioridad?.  Cualquiera que tenga una mínima relación con el ámbito escolar se dará cuenta de que a pesar de la dedicación intachable de maestros y profesores los medios precarios de que disponen, no les permiten atender las necesidades de los alumnos tal y  como a ellos les gustaría. Se pretenden reformas escolares que no se pueden implantar  por falta de medios humanos y materiales, y la calidad de la educación se deteriora visiblemente.

En definitiva, en una sociedad que creemos tan avanzada una prioridad como es la educación se está desatendiendo.

Como soy una persona optimista confío en que nuestros gobernantes tarde o temprano tomarán conciencia y pondrán remedio.

María Carmen Abadía

escuela-y-republica
Imagen: losojosdehipatia.com.es

 

 

 

 

 

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