Sunday, Jun. 26, 2022

Ramón Rufat y Francisca Perelló, juntos para siempre en el Mausoleo de Fabara

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12 May ’15

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Ramón Rufat y Francisca Perelló, juntos para siempre en el Mausoleo de Fabara

Ramón Rufat LLop nació en Maella en 1916. Estudiaba en Valencia -donde ya despuntaba por su inteligencia- cuando, en julio de 1936, disfrutando de sus vacaciones estivales en Barcelona, le sorprendió el Alzamiento. Y Rufat se alistó a la columna confederal Maciá Companys que partía hacia el frente de Aragón porque, a pesar de estudiar en un colegio de dominicos, había sido seducido por los credos anarquistas. Pronto sus superiores fueron conscientes del enorme talento del maellano y fue reclutado para desempeñar labores de espionaje. Era agente del Servicio de Inteligencia Especial Periférico (SIEP) republicano -con más de 50 misiones a sus espaldas- cuando fue detenido a finales de 1938 y condenado a muerte. Él mismo se las ingenió para falsificar su expediente y en 1944 recuperó la libertad que solo mantuvo por un año: nada más abandonar la prisión se puso a disposición de la organización anarcosindicalista y, en el otoño de 1945, fue de nuevo capturado durante la redada que desarticuló al octavo comité clandestino de la organización anarquista. Ramón Rufat había llegado muy alto: cuando fue nuevamente apresado era el vicesecretario del Comité Nacional de la CNT. Fue condenado a 20 años, saliendo en libertad en 1958. Tardó muy poco en desposarse con el amor de su vida, Francisca Perelló. Ramón y Chesca, como tantos compatriotas, decidieron partir del país regido por la dictadura franquista y rehicieron su vida en Francia.

Rufat es bien recordado por su  militancia ininterrumpida, por sus apariciones en medios libertarios (fue miembro del Consejo de Redacción de la revista Polémica) y, sobre todo, por el libro de su puño y letra titulado En las Prisiones de España, primero editado en México y después reeditado en España por la Fundación Bernardo Aladrén.

Ramón Rufat falleció en noviembre de 1993 habiendo dispuesto lo que debía hacerse con sus restos mortales: siempre dijo que el Mausoleo de Fabara (dedicado a L. Aemilius Lupus) tenía algo que ver con su segundo apellido, Llop. Por lo que sus hijos, cumpliendo sus deseos, arrojaron en el lugar las cenizas del libertario maellano.

Mausoleo Fabara (1)

Mausoleo (o tumba-templo) de Fabara

Mausoleo Fabara

Inscripción epigráfica en memoria de Aemilius Lupus en el frontón del monumento funerario

El pasado mes de enero su viuda, Francisca, falleció en París. Su voluntad fue cruzar de nuevo los Pirineos y volver a reunirse con su esposo en Fabara. Y así, el pasado sábado, se celebró una sencilla y emotiva ceremonia en la que su familia y unos pocos allegados depositaron las cenizas de Francisca junto a la tierra del Mausoleo de Fabara.

150509-Max Emilio

Max, nieto de Ramón y Francisca

Fue importante para los romanos recordar a sus difuntos. Hagamos como ellos: que Ramón y Francisca, paradigma de una generación que nunca abandonó la lucha en aras de la libertad, no caigan en el olvido.

Ramón Rutat y Chesca Perelló

Ramón Rufat y Francisca Perelló

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